¿Desde DONDE….se construye el paisaje?

                       …desde los márgenes de la arquitectura.

 

La definición de paisaje lleva implícita la idea de construcción y en consecuencia el empleo de una lógica específica que posibilite esa acción de formalización del concepto. Una primera acción supone una elección sobre la actitud referencial desde donde se localiza el constructor de paisajes. Es a partir del análisis de tales situaciones, desde donde es posible la discusión y la crítica. Es desde el origen del proceso de pensamiento, desde donde se establece la especificidad en la forma de la mirada. Así, para nuestra cultura de hombre tardomoderno, existe una determinada comprensión y entendimiento de nuestro paisaje, oscilaciones entre un paisaje genérico y un paisaje específico dentro del campo expandido de la arquitectura.

Pertenecemos a un mundo global, donde por primera vez hemos sido conscientes de una evidencia decisiva: la acción del hombre es capaz de desequilibrar el ritmo natural del planeta. Ante esta situación, parece urgente una toma de conciencia: construir una mirada y unos márgenes de interpretación propios de nuestro tiempo, para poder así ser capaces de comprender nuestro momento y proponer acciones futuras, en la clave temporal que nos corresponde.

“…El paisaje es un cuerpo múltiple y sensible, cargado de misteriosas energías, que rueda fatalmente sobre nosotros, con la clave de nuestro propio destino. A formas distintas de hombre, corresponden distintas interpretaciones del paisaje…”
Jorge Oteiza

Jorge Oteiza, desde los márgenes de la arquitectura, da corporeidad vital al término paisaje, y trasciende la visión contemplativa del mismo. Oteiza no observa el paisaje, abraza el paisaje, se transmuta en paisaje. Se detiene en analizar las energías, misteriosas, de las que está cargado ese paisaje, esa corporeidad. Y anticipa una apreciación fundamental: el hecho de que a cada tipo de hombre, a cada cultura, corresponde una específica interpretación del paisaje. El paisaje es múltiple, nos advertía Oteiza. Nosotros, completamos la apreciación, el paisaje es complejo, en tanto que tiene la dimensión real e imaginaria.

Es una corporeidad que puede ser entendida como un lugar, como un área, un espacio o una construcción mental…, según operemos desde la cartografía, la geografía, desde la arquitectura o la filosofía. Desde un enfoque caleidoscópico, el paisaje surge de la interacción de diversos agentes geográficos, cartográficos, arquitectónicos, poéticos… que intervienen en su construcción y que tienen un reflejo en el espacio tangible.

Una posible aproximación al término de paisaje viene dada del entendimiento de posiciones marginales entre el arte y la arquitectura. Paisaje-como apropiación y agenciamiento de otros paisajes-, una definición abierta, que vamos perfilando en el tiempo:

“…el paisaje es una corporeidad múltiple, que constituye un campo de energía complejo…”

 

Este posicionamiento entre Oteiza y Smithson, podría ser fruto de una conversación cruzada entre varias voces. De entre las posibles destacamos algunas: Jorge Oteiza, al abrigo de los tótems megalíticos al escribir la Interpretación de la Estatuaria Megalítica Americana, con Robert Smithson tras hacer el Tour por los Monumentos de Passaic, al hablar con Marcel Duchamp tras escribir las instrucciones de su Étant Donnés, y antes de denominar lo infraleve.

Y, ¿cómo desplazarse, cómo moverse en estos territorios? A través de idas y venidas, en palabras de Oteiza. A través de emplazamiento y desplazamiento, según la versión Smithsoniana. A través de cartografías comparadas, con un proceso de repeticiones desplazadas, de idas y venidas al territorio de estudio, que nos permiten reinventar la mirada y la acción en los paisajes existentes.

De esta forma, las acciones son formuladas como una mecánica de pensamiento, invitan a reflexionar sobre el vínculo y la relación, como dinámica sugerente que articula campos imprevistos en torno a la lectura del paisaje.Y por otro lado, ofrecen miradas específicas,que nos permitan comprender el paisaje de nuestra contemporaneidad.

El proceso de la acción se inicia con la elección de un emplazamiento teórico-mental. Sobre él se procede con desplazamientos, múltiples idas y venidas, que permiten llegar a construir un primer umbral en el paisaje, a partir de apropiaciones, en tres estados posibles:

I.-La localización: advertir un sistema de referencia. Desvelar unos sistemas de coordenadas propios, a partir de la elección de una mirada específica.

II.-Las Idas y venidas al lugar: proponer una evaluación de posibilidades, donde la elección de una mirada próxima, es un motivo para iniciarnos en la metodología de la investigación.

III.-Construir el primer umbral del paisaje: establecer marcos de apropiaciones. Marcos que permiten análisis comparados entre diversas estrategias de lectura e interpretación del paisaje. Son acciones híbridas entre el Arte y la Arquitectura.

Las acciones híbridas son un marco de trabajo donde deconstruir y construir vínculos entre disciplinas y tácticas, a veces aparentemente intangibles. Se construyen procesos abiertos en torno a la interioridad y la exterioridad del paisaje. Surge una cartografía común entre todos los miembros de la investigación. Interconexiones, devenir de una acción en otra.

Concha Lapayese
Darío Gazapo
Grupo de Investigación Paisaje Cultural